Raúl García. Mula de carga.
Planeta clandestino nº 65. Ediciones 4 de Agosto. Octubre 2.008. Logroño
Tres poemas de Mula de carga : Vía muerta, Punto de roce y Malarracha
Vía muerta
Esos momentos en los que miras a la nada durante horas y cualquier pequeño ruido te eriza la espalda. Como buscando una salida juntas las palmas de las manos y tus líneas parecen el plano de metro de una ciudad extraña.
Punto de roce
Tensas los nervios como la driza, que no se te escape un viento para salir adelante. Aprovecha cualquier impulso. Vigila tu línea de flotación. Naufraga o muere, como la mula, llega o reviente. Quizá sea el aire acondicionado pero notas esa brisa, el viento empieza a soplar, algo te empuja y te llena la boca de espuma. Cambio de rumbo para salir a flote. Coge ese viento, grita alguien desde el puente y abres los brazos de par en par para abrazarlos a todos, abre las ventanas, que el viento limpie tu alma, que no se te escape un viento. Crees que algo te empuja y ese impulso es una ilusión. Sigues estando en el punto de roce, limando poco a poco la driza que tarde o temprano hará que caigan tus velas dejándote de nuevo solo en mitad del océano, sumido en la más absoluta de las derivas.
Malarracha
No sales de una y te metes en otra y peor. La malarracha camina contigo como tu sombra, aura de mala suerte. Maldiciones, mal de ojo, vudú, te lo han echado todo, te lo estás echando todo encima. Mal rayo te parta. La malarracha camina contigo porque la tienes tatuada, atada al cuello, es el peso que te has puesto a la espalda, estúpida mula de carga. Tozuda mula que cargas más de lo que puedes soportar. Malarracha, échale la culpa a la malarracha, uno encuentra lo que busca, recoge lo que siembra. Tú eres el único culpable, juez, condenado y verdugo. Menudo trinidad para semejante calvario. No esperes al salvador arrodillado, penitente, si existe estará pensando en cualquiera menos en ti. Estás solo, date cuenta de una vez, tú solo te metiste en esto y solo tú puedes sacarte. No busques salvadores ni culpables, los tienes todos en la mano. Descártate de ídolos y mártires, ¿qué es lo que te queda, una carta? ese eres tú, juégatela.
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El primer poema de Mula de carga, El palo, está en el blog de Enrique Cabezón, Pequeña posibilidad de honestidad
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Poemas de Hace tanto frío en Alaska (Eclipsados, 2.005), en Soy una becera
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Compadres, con vuestro permiso es Enrique, no Antonio. saludos
Vaya despiste. Corregido. Mil perdones