Alfredo Saldaña (Toledo, 1.962)
Sin contar. Poesía 1.983-2.010
Planeta clandestino, nº 80. Ediciones 4 de Agosto, 7 de Junio 2.010
Selección y revisión hecha por el poeta desde los libros publicados y Malpaís – éste con título provisional e inédito-
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Selección babiana de poemas y fragmentos de Pasar de largo, Palabras que hablan de la muerte del pensamiento, Humus y Malpaís.
de Pasar de largo 2.003
Argumento
Pasar, delimitar la vida con la voz,
disolver la existencia en un acontecimiento escrito,
ir hacia el silencio y desaparecer después
tocado por un rayo de sol en una fría mañana de invierno.
*
Pérdida y conquista
El espejo nos devuelve
siempre una mitad,
la mitad que no nos pertenece.
(Variación)
Regresa junto a mí con todas nuestras pérdidas:
seas tú mi cincuenta por ciento poético
¨¨¨¨imprescindible.
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de Palabras que hablan de la muerte del pensamiento 2.003
La llegada del invierno permitió leer lo que ya estaba escrito: sobre la nada blanca de la nieve, un corazón sajado por la luz deja entrever un hilo de sangre.
El rojo sobre el blanco muestra los restos de un mundo en ruinas. Es mediodía y el sol en lo alto acaricia algunos rostros mientras amenaza con otras noches de hielo.
(…)
Ver: escribir con la mirada. Vimos cómo se desplazaba la incertidumbre sobre la superficie de las aguas, cómo se agrietaban las piedras en el fondo del río, cómo el líquido del olvido iba diluyendo la tinta como el óxido arrasa la memoria en el curso blanco e incierto de las devastaciones. Vimos también un pájaro en la orilla, un pájaro de aguas cristalinas, y todo ello lo escribimos más allá de los confines del texto, allí donde la escritura se detiene y el vacío traiciona con su presencia lo que nombra, allí donde el silencio hace su entrada en forma de dolor. Ver: leer con el pensamiento.
(…)
Ahora sé que hay algo importante en el fondo del río, debajo de las piedras, más allá de las palabras que languidecen en las heridas abiertas de los textos, en los arrabales en los que cada atardecer una niña contempla cómo su amor se aleja hacia la línea del horizonte, camino de la nada y de la muerte. Ahora sé que hay un libro que dice entre sus líneas lo que entre sus blancos márgenes oculta: el silencio y la soledad del río rebasan sus orillas, desbordan sus límites.
(…)
Ceniza: metáfora del deshielo, erosión de la plenitud.
(…)
**
de Humus 2.008
¿Quién velará
por la palabra
cuando el pájaro solitario
alce en la noche
su vuelo
sin destino,
sin consuelo
y sin porqué?
(…)
Y reconocer después, a punto ya de atravesar el umbral
que da paso al tiempo de las pérdidas y las reconciliaciones,
que a todo límite corresponde un punto de luz, el inicio
de un nuevo camino, una palabra envenenada por el buen sentido,
una estrella que guíe por los desiertos del frío
los pasos sin destino de todos nuestros muertos,
y ello para aceptar que el saber consiste antes que nada
en soltar lastre, para aprender por fin que el infinito es blanco
y mudo como el vacío y que la sombra y el desconcierto
delimitan con sus nombres las márgenes del camino,
la extensión de este desierto y la mirada que lo atraviesa,
la memoria irredimible de todos los vencidos.
(…)
Corazón, deja que la voz siga su curso sin consuelo,
hasta perderse en el abismo de lo que no tiene fondo,
hasta caer rendida en la senda del agua.
Corazón, deja que la palabra selle
sus heridas abiertas por el negro de la tinta
con el blanco apagado del silencio.
Corazón, deja que el tiempo haga de las suyas
y que la muerte acalle con su sola presencia
la verdad nevada de este relato.
No hables, corazón, un gesto solo.
(…)
de Malpaís (Inédito)
(…)
Dragar hasta dar con lo hondo,
abrir orificios por los que el sentido respire
y encuentre vías de fuga.
(…)
Esconder el poema hasta extrañarlo.
Pensarlo
como ese clavo
con el que agujerear el sentido,
como ese corte de navaja
que parte en dos el agua
cuando el silencio se rompe,
como ese golpe de aire
con el que salvar aquello
que malvive amenazado
por la canícula de la desaparición,
como ese tajo
limpio y preciso
que secciona las venas de los vencidos
cuando los poderosos de la tierra
aclaran sus conciencias envenenadas.
Entender el poema hasta desconocerlo.
(…)
Poética del borde:
rescatar
entre montañas de escombros
los materiales de deshecho
y los puntos ciegos
que han quedado
al margen del camino,
bucear
en los mares de la memoria
hasta dar con el hueco del deseo
y ser ya un hombre libre,
adentrarse
en los túneles de la historia,
esos agujeros negros
que el recuerdo
ha condenado al olvido,
recuperar
las voces de los excluidos
y reventados por el poder,
dejarse arrastrar
por ese débordement
que borra toda clase
de límites y particiones,
insistir
en la pérdida
hasta dar con el secreto
que custodian las aves de paso.
***
La poesía de Alfredo Saldaña consigue “Dragar hasta dar con lo hondo “y ser a la vez impecable, pensada y cuidada.
La precisión es máxima y los ritmos y cadencias tan exactos que te atrapa en una primera lectura boquiabierta y muda. Una lectura para repetir y más.
Su poesía ha sido todo un descubrimiento.